martes, 6 de septiembre de 2016

Los números 140 y 141 ya están a punto de salir


Ya conocéis todos que Ahora Información ha pasado unos momentos duros en los últimos años. El Carlismo es minoritario en la sociedad y, los que estamos, hemos hecho acopio de fuerzas para sacar una revista de 40 páginas cada dos meses y favorecer la formación y la información de nuestros compatriotas. Llevábamos un retraso de 4 meses aún a pesar de nuestro esfuerzo colectivo.

Ahora Información vuelve a estar al día

En el mes de agosto hemos trabajado duro sacrificando nuestro tiempo para poder acortar los plazos. Y ahora en septiembre ya tenemos elaborados los dos números atrasados que quedaban desde mayo. Por eso no podemos dejar de celebrar este hito y seguir trabajando en este camino. 

Los números trataran la temática de Europa y de la Unidad Carlista. 

El Brexit ha sido uno de los temas más candentes en estos últimos meses. El referéndum en el Reino Unido ha suscitado una discusión de la que los carlistas nos hacemos eco: "¿Es la Unión Europea el único espacio político para los países de nuestro continente?", "¿España está obligada a desarrollarse como país a la sombra del gigante alemán y francés?". 


La Unidad Carlista ha sido también motivo de polémica pero sobre todo de celebración. Los carlistas celebramos 30 años juntos en unión intentando construir puentes para la construcción de una España que tenga por cimientos las tradiciones de nuestra historia y las leyes naturales que Dios puso en el corazón de todos los hombres. Por ello hemos recopilado los discursos más destacados de la Unidad en el acto que fue celebrado en Madrid la pasada primavera. Nuestros articulistas, además, han desgranado la doctrina, la historia y el espíritu carlista para explicar nuestra familia política con perspectiva.

En breves publicaremos la portada del número 141 y enviaremos los ejemplares a vuestras casas


martes, 1 de marzo de 2016

NÚMERO 139 / MARZO - ABRIL DE 2016

TRABAJADORES
Quizá este sea el primer número de AHORA suscitado por una acción callejera. Sucedió una noche de marzo en la que un lector de esta revista paseaba por las inmediaciones de un instituto de Pamplona famoso porque de él proceden, según publicaba en 2013 el diario El Mundo, el veinte por ciento de los detenidos por terrorismo y violencia radical en Navarra. En  un muro frente a una de las puertas principales se podía leer: “Auzolan”, en letras negras, trazadas con aerosol. La pintada estaba firmada, en rojo, con las características aspas que son la bandera del carlismo. Auzolan significa, en vasco, trabajo vecinal. Se trata del trabajo que en determinado momento del año hacen los vecinos para la comunidad o en los terrenos comunales del pueblo. Entre los vascoparlantes “auzolan” es una palabra extendida para hablar también del trabajo en grupo realizado para provecho de todos. Fue sorprendente el hallazgo, sin duda, aunque, si se piensa bien, tiene lógica que la bandera de las tradiciones sea el estandarte de quienes reivindican, en tiempos de individualismo y búsqueda desenfrenada del beneficio, los trabajos justos y generosos. Incluso hoy, que está tan poco extendida esta práctica, y ha desaparecido de muchos pueblos, tiene más sentido que nunca esta reivindicación frente a otras opciones que están verdaderamente anquilosadas, como el sindicalismo de partido o el lenguaje de los tiempos de la revolución industrial. El espíritu del trabajo en común estuvo tan vivo que aún permanece entre nosotros y quizá, esto corre a cuenta de todos los valientes, pueda inspirar futuras empresas. Aquella pintada hallada en un día de marzo fue fotografiada y se convirtió en invitación audaz para algunos articulistas de AHORA que decidieron responder al reto que les planteó la redacción de la revista: hablen del trabajo, en general y en concreto, preparen algo para el primero de mayo, respondan a las inquietudes que la actualidad de trabajo pueda generar en nuestros lectores. El resultado lo tienen ustedes delante. 

viernes, 1 de enero de 2016

NÚMERO 138 / ENERO-FEBRERO DE 2016

PARLAMENTOS
Para comprender la corrupción del sistema político español hay un método infalible: una visita al parlamento autonómico. Se trata de un procedimiento sencillo. Basta con acudir a una sesión pública cualquiera y mostrar el documento nacional de identidad en la puerta. Pasará usted un pequeño control y luego podrá acceder, con tranquilidad, a la tribuna de público. Compartirá espacio con un reducido grupo de devotos de la democracia y personas interesadas en los proyectos que se presentan. Si, por ejemplo, se vota ese día a favor de la legalización de los clubes de consumidores de cannabis –se trata de un caso real que no ha sido comentado aún de manera suficiente-, podrá departir con entusiastas de la marihuana. Si se vota una Iniciativa Legislativa Popular en contra del aborto –otro caso real-, quizá tenga la ocasión de conocer a algunos tipos que, descarados ellos, pretenden defender la vida de los no nacidos sin haber consultado antes con los señores políticos. Pero el público no es tan relevante como el espectáculo que se desarrolla en el hemiciclo. A saber: diputados que no hacen ningún esfuerzo por resistirse a los efectos del madrugón, diputados que visitan el bar del parlamento con una frecuencia pasmosa, diputados que provocan a otros diputados, diputados que corren para avisar a los compañeros del bar de que llega el turno de voto, diputados que leen papeles que ni ellos entienden, diputados que deciden sobre cuestiones técnicas que deberían decidir expertos en la materia, diputados esclavizados por la disciplina de partido que votan en contra de los intereses de sus representados, diputados que se muestran contrarios a leyes que supondrían un éxito para sus rivales, diputados que se insultan de gravedad y luego platican amistosamente en el bar del parlamento… Diputados, en fin, que renuncian a servir al pueblo, porque se la trae al pairo el pueblo; diputados de cuya conducta vergonzosa no sabrá nadie jamás, porque están conchabados con los medios de comunicación oficiales. Alguien deber denunciar todas estas prácticas corruptas y proponer soluciones. Con este número de AHORA queremos contribuir humildemente a esta tarea.